“El 75% de las víctimas de persecuación religiosa son cristianos”: Daniel Arasa en “Cristianos, entre la persecución y el ‘mobbing’”

10741 COBERTA MOBBING CRISTIANOS roig.indd“En los últimos años el 75 por ciento de las víctimas de persecución religiosa son cristianos, en su mayoría católicos, y varios cientos de millones están sometidos a persecución más o menos intensa. El cristianismo es hoy la religión más perseguida del mundo. Es una verdadera emergencia humanitaria aunque la mayoría de instituciones internacionales, gobiernos y medios de comunicación lo silencian.”. Esas son algunas de las premisas que el periodista y profesor Daniel Arasa defiende en su nuevo libro Cristianos, entre la persecución y el ‘mobbing’
Sobre el libro
El cristianismo es hoy la religión más perseguida del mundo. Las víctimas mortales superan los 100.000 cada añoSe trata, explica Daniel Arasa, de una verdadera emergencia humanitaria, aunque la mayoría de instituciones internacionales, gobiernos y medios de comunicación lo silencian.
Según explica Daniel Arasa “la violencia contra la religión, y en particular contra los cristianos, se manifiesta en los últimos años bajo dos modalidades fundamentales. De un lado la persecución abierta, a menudo sangrienta, en la que abundan las muertes, torturas, marginaciones, impedir la existencia de iglesias o que los fieles accedan a ellas, etc. Se da en muchos países musulmanes, en mayor o menor grado en los que continúan siendo comunistas y, con ramalazos esporádicos, en otros lugares como la India.
Tal violencia sangrienta no se da en Occidente ni en los países democráticos en general. Pero no significa que no haya problemas, ni que la tolerancia sea absoluta, ni que la libertad religiosa no esté amenazada. La hostilidad es más sibilina hasta el punto de que el mayor peligro es precisamente que la mayoría de los cristianos –y del conjunto de los ciudadanos—no se dan cuenta, pero va teniendo efectos. Abundan los casos de intolerancia y de discriminación, que además en los últimos años es creciente. Es una hostilidad sin estridencias, una presión sutil, erosiva, de marginación y aislamiento, de someter a parodias. No hay persecución religiosa, pero sí a menudo escarnio cultural.
En palabras de Arasa, “Ahí están las frecuentes burlas en medios de comunicación, teatro o cine; personas creyentes son marginadas a veces en el campo laboral; se deniegan subvenciones a entidades de base cristiana cuando se dan a otros incluso por hacer menos; se desata fuerte hostilidad contra muchos cristianos porque se oponen al aborto o porque afirman que es “matrimonio” el formado por un hombre y una mujer y no por parejas del mismo sexo; intentos por hacer desaparecer las fiestas tradicionales religiosas o nombres de calles y escuelas; eliminación de crucifijos o incluso de monumentos religiosos; casos –ciertamente esporádicos- de profanaciones de templos o de impedir que los católicos puedan acceder a alguna iglesia; someter al silencio a los cristianos, relegando la religión sólo a la intimidad de las conciencias y expulsándola de la vida pública”.
Daniel Arasa, el autor, se declara defensor sin matices de la libertad de expresión y la considera fundamental y sana para toda la sociedad. Por ello ve perfectamente legítimas las críticas contra la Iglesia y los cristianos en general, porque en una sociedad abierta y democrática nadie puede ser intocable. Eso sí, exige aplicar la misma vara de medir para todos. Ni todas las religiones son tratadas igual en Occidente ni a todos los casos incluso criminales se les da idéntica valoración. Algunos que no dudan en maltratar de forma sistemática la Iglesia católica son muy respetuosos con el Islam, quizás porque saben que los cristianos nunca responderán con violencia pero con los musulmanes no se pueden hacer bromas. Si se ultraja a otra religión muchos se indignan, pero si se insulta al Papa le llaman libertad de expresión. O, mientras con razón se atacaba a la Iglesia por los casos de pederastia de algunos religiosos, se reían las gracias de un director de cine o de algún revolucionario que habían hecho lo mismo. La asimetría es absoluta.
Tal hostilidad se ha evidenciado incluso a partir de acusaciones con base real, como los casos de pederastia, las filtraciones del que periodísticamente se denominó “Vatileaks” o la falta de transparencia de la banca vaticana. Algunas ofensivas no iban orientadas a corregir los errores sino a hostigar a la Iglesia. El acoso contra el Papa Benedicto XVI fue enorme. Aún se está en los inicios del Pontificado de Francisco y de momento la mayoría de medios le tratan muy bien. Ya se verá con el tiempo.
En el libro se aportan datos como que el 60 por ciento de los casos de pederastia de los que se ha acusado y condenado a sacerdotes en realidad son de efebofilia, no de paidofilia. Dicho de otro modo, de homosexualidad.
En Occidente se está desarrollando la “cristofobia”, declara Arasa.  El cristiano molesta, porque no se amolda al hedonismo y el relativismo imperante. La misma vida de un cristiano coherente es ya una denuncia y, para algunos, la Iglesia es el último baluarte de resistencia organizada frente al hedonismo y el relativismo.
Como explica Daniel Arasa, el cristianismo es la religión más perseguida, aunque los motivos varíen de unos lugares a otros. En muchos países musulmanes se muestra de manera muy rotunda la intransigencia inherente a la propia religión islámica, que los fundamentalistas llevan además a su extremo. Está absolutamente prohibido tener iglesias en varios de estos países o practicar otra religión distinta del Islam, con graves penas. En países como Nigeria han abundado los coches bomba contra iglesias llenas de fieles a la hora de misa de los domingos. Los países comunistas persisten en su intento de erradicar todo sentido religioso. De vez en cuando en otros países se desencadenan persecuciones muy sangrientas, que suelen estar más ligadas a nacionalismos exacerbados.
El libro hace una defensa clara del derecho a la libertad religiosa como un derecho innato, no otorgado por los poderes públicos, que interesa tanto a los creyentes como a los no creyentes, ya que éstos tendrán también garantizada su libertad.  Si se viola es porque están afectadas también otras libertades como las de expresión, reunión o manifestación y no sólo en el ámbito religioso.
El autor aboga por la participación de los cristianos en la vida pública como ciudadanos que son con los mismos derechos y deberes que los demás, negándose a ser ciudadanos de segunda.

Daniel Arasa
Daniel Arasa

Sobre el autor

Daniel Arasa: (Jesús-Tortosa 1944) Periodista y profesor de universidad. Durante 26 años fue redactor jefe de Europa Press de Cataluña, trabajó en varios periódicos y ha sido enviado especial a numerosos países de Europa, América y Asia. En la actualidad colabora en La Vanguardia, La Xarxa, COPE y Ràdio Estel. Ha publicado unos veinte libros, entre ellosLa invasión de los maquis, Els catalans de Churchill, Los españoles de Churchill, Los españoles de Stalin, Los españoles en la Guerra del Pacífico o Por la gracia de Franco. Con libros como Entre la Cruz y la República, Católicos del bando rojo y Drets humans i religió a Catalunya ha abordado en los últimos años aspectos de la relación entre la política, los derechos humanos y la religión. Desarrolla una gran actividad en el campo social, cultural y familiar, habiendo promovido diversas organizaciones.